lunes, 14 de noviembre de 2016

El Conde Lucanor 2017.

Vais a leer dos cuentos del libro de D. Juan Manuel El Conde Lucanor: los dos cuentos son

Cuento VII – El conde Lucanor – Doña Truhana

[Cuento - Texto completo.]
Juan Manuel

De lo que aconteció a una mujer que le decían doña Truhana
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio en esta guisa:
-Patronio, un hombre me dijo una razón y mostrome la manera cómo podía ser. Y bien os digo que tantas maneras de aprovechamiento hay en ella que, si Dios quiere que se haga así como él me dijo, que sería mucho de pro pues tantas cosas son que nacen las unas de las otras que al cabo es muy gran hecho además.
Y contó a Patronio la manera cómo podría ser. Desde que Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:
-Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era buen seso atenerse el hombre a las cosas ciertas y no a las vanas esperanzas pues muchas veces a los que se atienen a las esperanzas, les acontece lo que le pasó a doña Truhana.
Y el conde le preguntó como fuera aquello.
-Señor conde -dijo Patronio-, hubo una mujer que tenía nombre doña Truhana y era bastante más pobre que rica; y un día iba al mercado y llevaba una olla de miel en la cabeza. Y yendo por el camino, comenzó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría una partida de huevos y de aquellos huevos nacerían gallinas y después, de aquellos dineros que valdrían, compraría ovejas, y así fue comprando de las ganancias que haría, que hallóse por más rica que ninguna de sus vecinas.
Y con aquella riqueza que ella pensaba que tenía, estimó cómo casaría sus hijos y sus hijas, y cómo iría acompañada por la calle con yernos y nueras y cómo decían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan gran riqueza siendo tan pobre como solía ser.
Y pensando esto comenzó a reír con gran placer que tenía de su buena fortuna, y riendo dio con la mano en su frente, y entonces cayóle la olla de miel en tierra y quebróse. Cuando vio la olla quebrada, comenzó a hacer muy gran duelo, temiendo que había perdido todo lo que cuidaba que tendría si la olla no se le quebrara.
Y porque puso todo su pensamiento por vana esperanza, no se le hizo al cabo nada de lo que ella esperaba.
Y vos, señor conde, si queréis que los que os dijeren y lo que vos pensareis sea todo cosa cierta, creed y procurad siempre todas cosas tales que sean convenientes y no esperanzas vanas. Y si las quisiereis probar, guardaos que no aventuréis ni pongáis de los vuestro, cosa de que os sintáis por esperanza de la pro de lo que no sois cierto.
Al conde le agradó lo que Patronio le dijo e hízolo así y hallóse bien por ello.
Y porque a don Juan contentó este ejemplo, hízolo poner en este libro e hizo estos versos:
A las cosas ciertas encomendaos
y las vanas esperanzas, dejad de lado.

Cuento XXXV -El conde Lucanor

[Cuento - Texto completo.]
Juan Manuel

Lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le decía:
-Patronio, un pariente mío me ha contado que lo quieren casar con una mujer muy rica y más ilustre que él, por lo que esta boda le sería muy provechosa si no fuera porque, según le han dicho algunos amigos, se trata de una doncella muy violenta y colérica. Por eso os ruego que me digáis si le debo aconsejar que se case con ella, sabiendo cómo es, o si le debo aconsejar que no lo haga.
-Señor conde -dijo Patronio-, si vuestro pariente tiene el carácter de un joven cuyo padre era un honrado moro, aconsejadle que se case con ella; pero si no es así, no se lo aconsejéis.
El conde le rogó que le contase lo sucedido.
Patronio le dijo que en una ciudad vivían un padre y su hijo, que era excelente persona, pero no tan rico que pudiese realizar cuantos proyectos tenía para salir adelante. Por eso el mancebo estaba siempre muy preocupado, pues siendo tan emprendedor no tenía medios ni dinero.
En aquella misma ciudad vivía otro hombre mucho más distinguido y más rico que el primero, que sólo tenía una hija, de carácter muy distinto al del mancebo, pues cuanto en él había de bueno, lo tenía ella de malo, por lo cual nadie en el mundo querría casarse con aquel diablo de mujer.
Aquel mancebo tan bueno fue un día a su padre y le dijo que, pues no era tan rico que pudiera darle cuanto necesitaba para vivir, se vería en la necesidad de pasar miseria y pobreza o irse de allí, por lo cual, si él daba su consentimiento, le parecía más juicioso buscar un matrimonio conveniente, con el que pudiera encontrar un medio de llevar a cabo sus proyectos. El padre le contestó que le gustaría mucho poder encontrarle un matrimonio ventajoso.
Dijo el mancebo a su padre que, si él quería, podía intentar que aquel hombre bueno, cuya hija era tan mala, se la diese por esposa. El padre, al oír decir esto a su hijo, se asombró mucho y le preguntó cómo había pensado aquello, pues no había nadie en el mundo que la conociese que, aunque fuera muy pobre, quisiera casarse con ella. El hijo le contestó que hiciese el favor de concertarle aquel matrimonio. Tanto le insistió que, aunque al padre le pareció algo muy extraño, le dijo que lo haría.
Marchó luego a casa de aquel buen hombre, del que era muy amigo, y le contó cuanto había hablado con su hijo, diciéndole que, como el mancebo estaba dispuesto a casarse con su hija, consintiera en su matrimonio. Cuando el buen hombre oyó hablar así a su amigo, le contestó:
-Por Dios, amigo, si yo autorizara esa boda sería vuestro peor amigo, pues tratándose de vuestro hijo, que es muy bueno, yo pensaría que le hacía grave daño al consentir su perjuicio o su muerte, porque estoy seguro de que, si se casa con mi hija, morirá, o su vida con ella será peor que la misma muerte. Mas no penséis que os digo esto por no aceptar vuestra petición, pues, si la queréis como esposa de vuestro hijo, a mí mucho me contentará entregarla a él o a cualquiera que se la lleve de esta casa.
Su amigo le respondió que le agradecía mucho su advertencia, pero, como su hijo insistía en casarse con ella, le volvía a pedir su consentimiento.
Celebrada la boda, llevaron a la novia a casa de su marido y, como eran moros, siguiendo sus costumbres les prepararon la cena, les pusieron la mesa y los dejaron solos hasta la mañana siguiente. Pero los padres y parientes del novio y de la novia estaban con mucho miedo, pues pensaban que al día siguiente encontrarían al joven muerto o muy mal herido.
Al quedarse los novios solos en su casa, se sentaron a la mesa y, antes de que ella pudiese decir nada, miró el novio a una y otra parte y, al ver a un perro, le dijo ya bastante airado:
-¡Perro, danos agua para las manos!
El perro no lo hizo. El mancebo comenzó a enfadarse y le ordenó con más ira que les trajese agua para las manos. Pero el perro seguía sin obedecerle. Viendo que el perro no lo hacía, el joven se levantó muy enfadado de la mesa y, cogiendo la espada, se lanzó contra el perro, que, al verlo venir así, emprendió una veloz huida, perseguido por el mancebo, saltando ambos por entre la ropa, la mesa y el fuego; tanto lo persiguió que, al fin, el mancebo le dio alcance, lo sujetó y le cortó la cabeza, las patas y las manos, haciéndolo pedazos y ensangrentando toda la casa, la mesa y la ropa.
Después, muy enojado y lleno de sangre, volvió a sentarse a la mesa y miró en derredor. Vio un gato, al que mandó que trajese agua para las manos; como el gato no lo hacía, le gritó:
-¡Cómo, falso traidor! ¿No has visto lo que he hecho con el perro por no obedecerme? Juro por Dios que, si tardas en hacer lo que mando, tendrás la misma muerte que el perro.
El gato siguió sin moverse, pues tampoco es costumbre suya llevar el agua para las manos. Como no lo hacía, se levantó el mancebo, lo cogió por las patas y lo estrelló contra una pared, haciendo de él más de cien pedazos y demostrando con él mayor ensañamiento que con el perro.
Así, indignado, colérico y haciendo gestos de ira, volvió a la mesa y miró a todas partes. La mujer, al verle hacer todo esto, pensó que se había vuelto loco y no decía nada.
Después de mirar por todas partes, vio a su caballo, que estaba en la cámara y, aunque era el único que tenía, le mandó muy enfadado que les trajese agua para las manos; pero el caballo no le obedeció. Al ver que no lo hacía, le gritó:
-¡Cómo, don caballo! ¿Pensáis que, porque no tengo otro caballo, os respetaré la vida si no hacéis lo que yo mando? Estáis muy confundido, pues si, para desgracia vuestra, no cumplís mis órdenes, juro ante Dios daros tan mala muerte como a los otros, porque no hay nadie en el mundo que me desobedezca que no corra la misma suerte.
El caballo siguió sin moverse. Cuando el mancebo vio que el caballo no lo obedecía, se acercó a él, le cortó la cabeza con mucha rabia y luego lo hizo pedazos.
Al ver su mujer que mataba al caballo, aunque no tenía otro, y que decía que haría lo mismo con quien no le obedeciese, pensó que no se trataba de una broma y le entró tantísimo miedo que no sabía si estaba viva o muerta.
Él, así, furioso, ensangrentado y colérico, volvió a la mesa, jurando que, si mil caballos, hombres o mujeres hubiera en su casa que no le hicieran caso, los mataría a todos. Se sentó y miró a un lado y a otro, con la espada llena de sangre en el regazo; cuando hubo mirado muy bien, al no ver a ningún ser vivo sino a su mujer, volvió la mirada hacia ella con mucha ira y le dijo con muchísima furia, mostrándole la espada:
-Levantaos y dadme agua para las manos.
La mujer, que no esperaba otra cosa sino que la despedazaría, se levantó a toda prisa y le trajo el agua que pedía. Él le dijo:
-¡Ah! ¡Cuántas gracias doy a Dios porque habéis hecho lo que os mandé! Pues de lo contrario, y con el disgusto que estos estúpidos me han dado, habría hecho con vos lo mismo que con ellos.
Después le ordenó que le sirviese la comida y ella le obedeció. Cada vez que le mandaba alguna cosa, tan violentamente se lo decía y con tal voz que ella creía que su cabeza rodaría por el suelo.
Así ocurrió entre los dos aquella noche, que nunca hablaba ella sino que se limitaba a obedecer a su marido. Cuando ya habían dormido un rato, le dijo él:
-Con tanta ira como he tenido esta noche, no he podido dormir bien. Procurad que mañana no me despierte nadie y preparadme un buen desayuno.
Cuando aún era muy de mañana, los padres, madres y parientes se acercaron a la puerta y, como no se oía a nadie, pensaron que el novio estaba muerto o gravemente herido. Viendo por entre las puertas a la novia y no al novio, su temor se hizo muy grande.
Ella, al verlos junto a la puerta, se les acercó muy despacio y, llena de temor, comenzó a increparles:
-¡Locos, insensatos! ¿Qué hacéis ahí? ¿Cómo os atrevéis a llegar a esta puerta? ¿No os da miedo hablar? ¡Callaos, si no, todos moriremos, vosotros y yo!
Al oírla decir esto, quedaron muy sorprendidos. Cuando supieron lo ocurrido entre ellos aquella noche, sintieron gran estima por el mancebo porque había sabido imponer su autoridad y hacerse él con el gobierno de su casa. Desde aquel día en adelante, fue su mujer muy obediente y llevaron muy buena vida.
Pasados unos días, quiso su suegro hacer lo mismo que su yerno, para lo cual mató un gallo; pero su mujer le dijo:
-En verdad, don Fulano, que os decidís muy tarde, porque de nada os valdría aunque mataseis cien caballos: antes tendríais que haberlo hecho, que ahora nos conocemos de sobra.
Y concluyó Patronio:
-Vos, señor conde, si vuestro pariente quiere casarse con esa mujer y vuestro familiar tiene el carácter de aquel mancebo, aconsejadle que lo haga, pues sabrá mandar en su casa; pero si no es así y no puede hacer todo lo necesario para imponerse a su futura esposa, debe dejar pasar esa oportunidad. También os aconsejo a vos que, cuando hayáis de tratar con los demás hombres, les deis a entender desde el principio cómo han de portarse con vos.
El conde vio que este era un buen consejo, obró según él y le fue muy bien.
Como don Juan comprobó que el cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro e hizo estos versos que dicen así:
Si desde un principio no muestras quién eres,
nunca podrás después, cuando quisieres.

FIN
MÁS CUENTOS DE JUAN MANUEL


miércoles, 2 de noviembre de 2016

CÓMIC 3º ESO 2016

Podéis dejar vuestros enlaces sobre el cómic que habéis realizado sobre vuestra anécdota en PIXTON.

lunes, 6 de junio de 2016

PREZI TUERTO, MALDITO Y ENAMORADO 2016

En esta entrada, en los comentarios podéis dejar vuestra dirección de prezi para valorarlos.
Muy bien Óscar, Guillermo, Pablo sois los primeros. Cuidado con las faltas de ortografía en los trabajos, corregid antes de cerrar.
Viernes a las 2 de la tarde: Están todos vistos y corregidos excepto el de Pablo. Sigue con llave. Muy bien a los demás. Unos mejor que otros, pero el trabajo está hecho.

martes, 23 de febrero de 2016

IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE CERVANTES.

1616  ---2016
Este año 2016 se cumplen los 400 años de la muerte de Cervantes. En España y en el mundo muchas instituciones están realizando diversas actividades para celebrarlo.
En el IESO VILLA DE SOTILLO también lo celebramos.
Pincha en estos enlaces y verás fotos y otras actividades:
http://iesvilladesotillo.centros.educa.jcyl.es/bitacora/index.cgi?wIdPub=84
http://iesvilladesotillo.centros.educa.jcyl.es/bitacora/
http://iesvilladesotillo.centros.educa.jcyl.es/bitacora/index.cgi?wIdPub=83

miércoles, 20 de enero de 2016

PRONOMBRES JUEGOS

ENLACE PARA REPASAR LOS PRONOMBRES

http://www.primaria.librosvivos.net/archivosCMS/3/3/16/usuarios/103294/9/6EP_Len_cas_ud4_228_LosPronombres/frame_prim.swf

http://www.aplicaciones.info/lengua/morfo13.htm
http://nsclenguacastellana.blogspot.com.es/2012/01/adjetivos-determinativos-y-pronombres.html

PRONOMBRES

LOS PRONOMBRES





LOS PRONOMBRES
1.- CONCEPTO DE PRONOMBRE
Los pronombres son palabras que sirven para sustituir a un sustantivo (nombre) o para hacer alusión a él. Viene del latín “pronomen”, que significa “en lugar del nombre”.
Por ejemplo:

                  Antonio es mi amigo. ....................................Él es mi amigo.
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2.- LOS PRONOMBRES PERSONALES
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Los pronombres que usamos más frecuentemente son los pronombres personales, que hacen referencia a las tres personas gramaticales que intervienen en la comunicación: primera, segunda y tercera. En singular, yo es la primera persona, utilizada por el emisor al referirse a sí mismo, la persona con la que el emisor representa al oyente. Ni la primera ni la segunda persona manifiestan género. En cambio, la tercera persona, presenta formas masculina y femenina: él, ella.
Todas las formas del plural tienen una forma masculina y otra femenina: nosotros, nosotras; vosotros, vosotras; ellos, ellas.




3.- LOS PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS
Los pronombres demostrativos son palabras que utilizamos para sustituir al sustantivo y nos indican la proximidad o lejanía de una persona o cosa con respecto al emisor.
Las formas masculinas y femeninas pueden funcionar como determinantes o como pronombres. La diferencia entre determinantes y pronombres está en que los primeros acompañan a un sustantivo, mientras que los segundos van en su lugar, de ahí que exista forma neutra para los pronombres y no para los determinantes, puesto que no existen en español sustantivos neutros.




4.- LOS PRONOMBRES POSESIVOS
Los pronombres posesivos son palabras que sustituyen a un sustantivo e indican a quién pertenece lo designado por él.
El género neutro se expresa en español anteponiendo a las formas masculinas el artículo neutro lo: lo mío, lo tuyo, lo suyo...




5.- LOS PRONOMBRES NUMERALES
Los pronombres numerales son palabras que sustituyen al sustantivo e indican una cantidad exacta de seres u objetos (cardinales) o bien el orden que ocupan (ordinales).
Los numerales cardinales no presentan variación de género excepto uno/a (y veintiuno/a) y las centenas a partir de doscientos.

                  Ej. Una tarta, doscientas ballenas.

Los numerales ordinales presentan formas simples y compuestas. Admiten variaciones de género y número, aunque se utilizan muy poco en plural. Generalmente van precedidos por el artículo: El quinto, la décima, lo primero.


6.- LOS PRONOMBRES INDEFINIDOS
Los pronombres indefinidos son palabras que sustituyen al sustantivo e indican una cantidad indeterminada de seres u objetos.



7.- LOS PRONOMBRES INTERROGATIVOS
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Son también pronombres los interrogativos qué, quién, cuál/cuáles. Sirven para formular preguntas y siempre llevan tilde. Por ejemplo:


                  ¿Quién juega esta noche? ............Juega el Madrid contra el Barça.
                  ¿Qué haces? ................................Termino las tareas de Lengua.
                  ¿Cuál es tu hermano? ..................El de la camiseta azul.


DIFERENCIAS ENTRE ADJETIVO DETERMINATIVO Y PRONOMBRE

Adjetivos determinativos y pronombres

RECUERDA:
- Los adjetivos determinativos poseen función determinante.
- Los adjetivos se diferencian de los pronombres en que:
los adjetivos acompañan / complementan a un sustantivo
los pronombres lo sustituyen 


Para repasar la TEORÍA DE LOS DETERMINANTES, pincha aquí.


 Más información sobre PRONOMBRES, aquí. 


ACTIVIDADES.



1. Señala los pronombres personales de las siguientes oraciones e indica la persona gramaticas y, cuando proceda, el género y el número.

- Ellos no lo sabían.
- Ella sólo piensa en sí misma.
- ¿Cómo os conocisteis?
- Estaba fuera de sí.
- Nosotros no nos hemos visto desde que ellas se marcharon.

2. 
¿A qué sustantivo se refieren los siguientes  pronombres?

- A vuestra hermana no le gustan los bombones de menta,  prefiere otros. 

- Gabriel me está pidiendo explicaciones, pero no tengo que darle ninguna. 
- Aquel hombre del móvil se está riendo todo el rato, le escuchamos claramente. 
- No le pongas más azúcar a la leche, ya tiene mucha.


3. Señala los posesivos de las siguientes oraciones e indica si son adjetivos o pronombres, y también la persona gramatical, el número, el género y si se refieren a un poseedor o varios:

- Mis padres nos trajeron nuestras raquetas de tenis.

- Uno de tus amigos es primo del mío.
- Vuestras preocupaciones principales no coinciden con las mías. 


4. 
Indica si las palabras subrayadas son determinativos o pronombres y clasifícalos.

- Todavía no ha venido nadie

- El segundo capítulo que he leído esta mañana era estupendo. 
- Ha sido el segundo en llegar. 
- ¿Has estado en Gibraltar alguna vez? No, ninguna.